lunes, 1 de junio de 2015

EL MONT SAINT MICHEL, LA MARAVILLA DE OCCIDENTE

Declarado Monumento Histórico formando parte del Patrimonio de la Humanidad de la Unesco, el Mont Saint Michel (Normandía), se ha convertido en uno de los lugares más impresionantes y visitados de Francia, por su belleza y por sus espectaculares mareas, las mayores de Europa.

El islote, donde se haya situada la abadía, está unido a tierra firme por una estrecha carretera. Al bajar la marea, convierte ese sitio en una trampa mortal con arenas movedizas y fango, por lo que es necesario realizar la caminata por la arena siempre con guía. Eso sin tener en cuenta la vertiginosa velocidad a la que puede subir la marea y quedar allí atrapado. Por lo que... nosotros con los niños, ni pisamos la arena.

Es un lugar tan turístico que es casi imposible callejear tranquilamente. Casas con entramados de madera, la iglesia de Saint Pierre, restaurantes, creperías, hoteles... un lugar encantador.



A pocos kilómetros se encuentra el molino de viento de Moudrey donde organizan visitas guiadas para conocer su funcionamiento (alrededor de 3€) y desde donde podemos tener otra panorámica del Mont Saint Michel.
El "moulin Moudrey" con el Mont Saint Michel al fondo


A pesar de que fuimos a mediados de agosto, las temperaturas eran bastante frescas.


Nos alojamos en el albergue Moulin de Méen de Dinan, un pequeño pueblo de cuento de la Bretaña francesa.