sábado, 7 de abril de 2012

COLLADO DE LAS TRES CRUCES

Dificultad: media        Apto a para todos        Localidad:  Ainhoa (Francia)


Nos vamos de visita a Ainhoa (Aïnhoa), perteneciente al pequeño "país" de Xareta, junto a otros 3 pueblos vascos transfronterizos. Por el lado navarro tenemos a Zugarramurdi, Urdazubi-Urdax, y por el País Vasco francés Sara (Sare) y Ainhoa (Aïnhoa).




Desde el centro del pueblo poquito a poco subiremos andando hasta el Collado de las Tres Cruces, situado a 389 metros de altitud, con unas vistas impresionantes. Según dicen uno de los mejores miradores de Lapurdi (una de las regiones del País Vasco francés).


¿Y cómo llegamos al collado? 
Si nos situamos en la plaza del centro del pueblo y echamos un vistazo al monte que tenemos enfrente, podremos divisar las cruces blancas del calvario, así como 3 enormes cruces. Nos dirijimos hacia esa dirección, donde nos toparemos con un parque infantil. Vamos  hacia el calvario, subiendo por una empinada pendiente con 13 cruces blancas. La caminata es apta para niños y sillas de paseo, pero agotadora por la pendiente tan pronunciada. Aproximadamente 45´ de caminata desde el pueblo. Para los menos animados, también es posible subir en coche.

En lo alto de la colina, se encuentra la Ermita de la Virgen de Ainhoa (cuya romería se celebra el Lunes de Pentecostés). Esta ermita también es conocida como la Capilla de Nuestra Señora de Arantzazu, ya que la virgen (al igual que en la gipuzkoana Oñati), fue encontrada por un pastor en un espino, que extrañado exclamó “Arantzan, zu?” (¿tú en un espino?). Y de ahí su nombre.

Junto a esta ermita, las 3 enormes cruces blancas, donde cuelgan Cristo y dos ladrones. colgados de ellas  Impresionantes. Como también lo son las estelas discoidales situadas junto a ellas.



Desde aquí, hay diferentes rutas de senderismo para hacer.


Descendemos nuevamente al centro del pueblo para visitarlo. Con sus 650 habitantes, presume de pertenecer al selecto grupo  de los pueblos más bonitos de Francia, donde predominan las casas blancas con entramados de madera en rojo, típicas de la arquitectura lapurdina (Lapurdi, uno de los departamentos de Aquitania), en prácticamente una única calle repleta de hoteles-restaurantes, comercios y artesanos. Y la iglesia de Notre Dame con su galería de madera en el interior (típica de la zona), y el cementerio donde se hallan las curiosas estelas discoidales.